|
FOTÓGRAFOS FOTOGRAFIADOS
nº29
Acabo de llegar de Zaragoza y he tenido la suerte de compartir un día entrañable entre profesionales y amigos.
Se han casado los fotógrafos Tamara Hevia y José Cruces, ambos muy jóvenes y para algunos desconocidos, hijos de dos grandes fotógrafos que seguro conocéis: Juan Luis Hevia de Asturias y Javier Cruces de Zaragoza.
Los novios pidieron que hiciéramos el reportaje tres amigos: Ricardo Carrillo, Jon Arzuaga y yo.

Ha sido una experiencia enriquecedora el poder trabajar en equipo y aprender de ellos.
Organizamos la boda por etapas y yo me encargué de la casa de la novia y la ceremonia hasta que los invitados lanzaron el arroz, según la costumbre que tengo en Valencia. Carrillo se ocupó de la casa del novio, de la ceremonia y de casi todo...
Y Jon realizó los grupos después de la iglesia y el estudio.
He decidido centrar mi artículo en este evento porque en realidad la boda de unos fotógrafos no es distinta en absoluto a la de nuestros clientes.
Ellos en ese momento olvidan la profesión para vivir emociones muy intensas y confían a los profesionales el encargo de un día tan especial, por eso yo continué con mi filosofía de todas y cada una de mis bodas, tratarla como si fuese para mí el evento más importante del año.
En mi caso, y creo que en el de mis compañeros también, no ha significado más responsabilidad que cualquier otro encargo de nuestros clientes, pero sí ha supuesto una doble tensión por implicarnos directamente con el sentimiento de las familias.
Planifiqué el tiempo y la estructura de la boda como siempre. Cuando supe que se casaban y me hicieron el encargo de la parte de la boda que debía realizar acordé con los novios que no iba a dejar de ser yo misma y les propuse un seguimiento a realizar según mi costumbre: haría el domicilio “con tiempo” y la ceremonia, quedé con ellos previamente que el reportaje de exteriores lo realizaríamos en Valencia, ciudad en la que surgió el amor entre ellos (congreso Cullera 2004) y dentro de unos días les espero para realizar de forma muy personal el reportaje de exteriores que en el próximo número de la revista publicaré.

He intentado que las instantáneas recogidas por mi cámara transmitan en la medida de lo posible un sentimiento relajado, natural y espontáneo. He incluido imágenes tradicionales con otras llenas de emoción y estoy segura que muchas de mis fotografías son el resultado de mi estrecha relación con ellos.
Cuando les he fotografiado al igual que otros clientes han respondido de forma natural a mi entusiasmo.
Lo que verdaderamente deseaba cuando empecé a fotografiar a la novia era ser capaz de reflejar como se sentía Tamara y su familia, independientemente de su aspecto físico.
Durante el tiempo que duró el reportaje mantuve los ojos muy abiertos y no dejé de pensar que en cualquier momento puede surgir una buena foto...
Desde aquí muchas felicidades a las familias Cruces y Hevia por el matrimonio de José y Tamara, y haber hecho de esos días en Zaragoza para mis compañeros y nuestras respectivas familias unos días inolvidables.

Explicación de las fotografías:
Cuando llegué a la casa donde se encontraba la novia me encontré con un pequeño jardín que aproveché al máximo, utilicé la luz que quedaba de la tarde para trabajar toda la sesión con luz natural, me apoyé con las pantallas reflectoras y la felicidad de la novia...
Escribe tu comentario (0 Comentario[s]) |