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Al otro lado de la elevación del pentaprisma –que dicho sea de paso, esta como casi todas las últimas cámaras SLR en realidad no lleva un pentaprisma, sino que han sustituido el clásico pentaprisma de una pieza de cristal tallada por un sistema de espejos, mas barato y mas ligero- encontramos otro dial que da acceso al ajuste de los modos de medición, los programas de flash, los modos de autofocus, el ajuste de la sensibilidad ISO, el balance de blancos, los modos D-R y DEC desde donde obtenemos acceso a los controles sobre los espacios de color, saturación, contraste y nitidez. La inclusión de este dial en la Alpha 100 es otro de los grandes aciertos de Sony, ya que permite un control mucho más sencillo e intuitivo de la mayoría de las funciones de la cámara sin la necesidad de navegar continuamente por infinitos menús.
En la parte trasera lo más interesante a reseñar es la gran pantalla LCD de 2.5” que nos permite ver cómodamente las fotos además de mostrarnos bastante información sobre los settings de la cámara, con caracteres fácilmente legibles. El otro detalle a reseñar de la parte trasera son los sensores infrarrojos del sistema Eye-Start, que detecta la proximidad del ojo al visor y activa automáticamente el Autofocus. Este sistema es bastante discutible ya que, aunque ahorra unos segundos de enfoque, hace que la cámara empiece a enfocar antes de saber que es lo que queremos enfocar…. Pero por la parte buena, podemos aplaudir el hecho que apague el LCD al acercarnos la cámara a la cara, lo que es una sabia decisión.
Resumiendo, hemos descubierto en la Sony Alpha 100 una muy buena cámara SLR de objetivos intercambiables, válida tanto para el aficionado que se inicia como para el ‘prosumer’ o aficionado avanzado, y estamos seguros que será todo un éxito de ventas. Realmente no desmerece en absoluto las expectativas creadas, y abre una nueva etapa de Sony dentro de uno de los sectores de élite de la industria fotográfica. El tiempo dirá el resto.
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