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14 de mayo. 20 h.
LA
TECNOLOGÍA, UN AVANCE IMPARABLE EN LA FORMA DE TRABAJAR Y, SOBRE TODO, EN LA
FORMA DE MOSTRAR Y TRANSMITIR LA INFORMACIÓN
Antonio Espejo
Hace apenas
180 años que el invento de la fotografía se puso en marcha. El periodista de un
futuro que ya estamos viviendo, ha de ser un periodista total. Tiene que llevar
un bolígrafo, una libreta, una cámara digital, un teléfono móvil, puede que una
grabadora digital y, probablemente un ordenador repleto de programas de edición
y comunicación. El desarrollo tecnológico obliga a informar in-situ y hay que
saber editar y transmitir esa información. ¿Por qué no podemos hacer aquí,
ahora mismo, cualquier publicación? ¿Acaso no es lo mismo estar en un hotel que
en la redacción del periódico?
En la redacción estás sentado delante de monitores conectados a ordenadores que
a su vez están conectados a servidores (ordenadores mayores). Pues bien, desde
cualquier parte en la que nos podamos conectar con ese mismo servidor,
tendremos en el monitor lo mismo que en el de la redacción. ¿Cuál es la
diferencia? Únicamente la presencia física. No sólo se puede hablar por
teléfono prácticamente desde cualquier parte del mundo, sino que se puede
incluso hacer una videoconferencia, y todo a través de la propia conexión de
red.
Esta es la auténtica revolución de Internet, mantenerse conectado allí donde
exista una red, fundamentalmente de telefonía.
Antonio
Espejo (Murcia,
1952) ha desarrollado toda su actividad como periodista en Barcelona. Siempre
con una cámara fotográfica colgada al hombro y últimamente con un ordenador al
alcance de las manos. Como periodista gráfico ha cosechado premios y
reconocimientos, pero lo más satisfactorio es la impagable oportunidad de estar
presente y poder ser notario de una pequeña parte de la historia de este país.
Ha trabajado (y sigue haciéndolo) en diarios, revistas, agencias,
editoriales... Ha hecho exposiciones, las ha organizado, ha sido jurado,
comisario y organizador de concursos. La tecnología ha sido siempre una
poderosa atracción para él y fruto de ello es su actual trabajo, desde hace
diez años, en el suplemento Ciberp@ís del diario El País. La cámara se
complementa ahora con la pluma, a la que llamamos teclado, y con un trabajo de
edición en el más amplio sentido.
Centro Cultural Las Claras
Entrada libre hasta completar el aforo
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