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El desnudo femenino en el estudio por Maru Serra |
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viernes, 11 de marzo de 2005 |
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Como profesionales, tenemos que procurar que las sesiones con modelos desnudas no sean intimidantes, y para ello hay una regla de oro: prepararse a conciencia. Debemos ser sensibles a sus inhibiciones y descubrir cuáles son las situaciones en las que se encuentra más confiada. Antes de realizar desnudos en el estudio, practiqué mucho tiempo con la luz natural ya que es más fácil concentrarse en las poses, la composición y los ajustes de la cámara, y sobre todo busco siempre un elemento desde donde pueda surgir una pose. Si empezamos la sesión cuando todavía está medio vestida, ayudaremos a crear un ambiente distendido. La modelo deberá ser informada previamente de que al menos, un buen rato antes de la toma de las imágenes, no haya marcos de elásticos en la piel. La expresión del rostro es crucial para dar encanto al retrato. Si la modelo se siente cómoda, conseguiremos que el rostro armonice con sus intenciones. Cuando se quiere una expresión determinada, hay que describirle una situación para que se concentre en ella. A mí me gustan las imágenes muy sencillas, pero casi siempre recurro a algún accesorio si puede mejorar la fotografía ya que amplia la gama de poses, equilibra la composición y añade áreas de colores armoniosos o contrastados, e incluso a veces evoca un estado de ánimo. Sobre todo le doy tiempo a la modelo para que descubra su propia manera de usar un accesorio eficazmente. El fotógrafo de desnudo debe evaluar a la modelo objetivamente y disponer los elementos de la fotografía para que armonicen con el carácter individual de su cuerpo. Debemos elegir una pose que resalte las características más atractivas y subrayarlas mediante el encuadre y la iluminación.
Explicación de la fotografía
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