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Yo no concibo la fotografía sin el calor de mis compañeros, me importa mucho la opinión sincera de los profesionales que admiro y respeto. Sus críticas, si las hay, siempre son constructivas y de ellas mejoro continuamente la calidad de mi trabajo.
En la anterior página os presento una imagen de "libre creación" donde todos, al trabajar sin encargo, podemos expresarnos de forma distinta.
Me doy cuenta, después de escuchar a Hilde Braet, ponente en las jornadas de Cullera 2004, que se debe cultivar esta forma de hacer fotografía para no poner límites a nuestra pasión profesional.
Sólo en los trabajos que elegimos y nos implicamos se desborda toda nuestra atención. Una misma escena presenta siempre innumerables puntos de vista que expresan, cada uno de ellos, una particular cualidad de la situación. Debemos aprovechar los ángulos que revelen línea, forma, textura, perspectiva; y sobre todo ocuparnos de lo más importante: "La luz". Todos estos elementos son indispensables para el impacto de una fotografía.
La imagen antes mostrada se capturó de forma analógica. Fue un poco complicada de conseguir porque pertenece a una serie que se hizo en el teatro. La representación en directo te limita al movimiento silencioso y, teniendo muy claro que "el impacto se logra al transmitir con una fotografía todo lo que se sintió al contemplar la escena", me desplacé hasta encontrar el encuadre idóneo, esperé el juego de luces que proporcionaba intimidad y carácter al retrato y sobre todo que tuviera sentido al título de la obra teatral, que en este caso era el espectáculo "loco" con Moncho Borrajo como protagonista. De ahí el título que utilicé para concursar: "la locura". En la imagen, el personaje aparece desplazado del centro para fijar el impacto visual sobre un fondo negro que refleja el estado de ánimo reforzado por la iluminación de la escena.
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