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Así pues, como herencia del video, en fotografía digital es preferible subexponer y alejarnos de las luces antes que sobreexponer. ¿Es válida esta idea con la fotografía digital?
Este efecto de ampliación de los puntos muy iluminados es debido a la constitución propia de los sensores electrónicos. Un CCD, un CMOS está constituido por una serie de puntos fotosensibles. En esto no se diferencia en nada de las primeras películas de color que estaban formadas por puntos discretos sensibles a un solo color. Cada punto sensible se llama píxel y un píxel, físicamente, está formado por una célula fotoeléctrica (un "fotodiodo") de sensibilidad fija que ofrece una corriente eléctrica cuando cae luz sobre ella. Junto al fotodiodo hay un condensador que recibe los electrones puestos en marcha. En conjunto es como un grifo y un vaso. La luz abre más el grifo y llena el vaso. Llega un momento que si hay demasiada luz, el vaso rebosa. Hemos llegado al nivel de saturación, un aumento de luz no proporciona un aumento "de agua", de electrones.
Pero un CCD no está formado por un único píxel, sino por varios millones puestos uno al lado del otro. Esto es, millones de vasos pegados unos a otros. Cuando uno rebosa, el agua que sobra cae sobre el de al lado. Así, los electrones sobrantes van desplazándose de píxel en píxel dando lugar a una mancha creciente. El efecto se denomina "blooming" en inglés.
La exposición a la derecha
Hay algunas críticas a esta manera de exponer en la que preferimos subexponer que sobreexponer. El origen está en un artículo escrito por Michaell Riennman que podemos encontrar en la siguiente dirección de internet: http://www.luminous-landscape.com/tutorials/expose-right.shtml.
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