|
Página 2 de 3

¿Pero se han planteado alguna vez que pasaría si fuésemos nosotros quienes controlásemos "de verdad" a la luz, quienes tuviésemos el poder en nuestras manos de dibujar con nuestro propio pulso, trazando la escena milímetro a milímetro, creando imágenes con la luz, como un alfarero da forma a un trozo de barro, pudiendo mostrar el objeto de la forma como se había creado en nuestra mente, desvirtuando si es necesario parte de su propia realidad?
Pintar con luz no es tarea fácil. Hacer uso de esta técnica nos permite tener un control mucho más exacto de la iluminación, pero… para que una toma quede impactante hay que hacer un uso de experto del Pincel de Luz, realizar pruebas y más pruebas, estar a oscuras mientras pintamos, acordarnos muy bien por donde han pasado ya nuestros trazos, realizar distintas multiexposiciones y, además, nunca dos realizadas por el mismo fotógrafo y del mismo producto serán iguales. ¡Cuántos inconvenientes!
Un momento, piénselo bien, ¿no radicará precisamente en todos estos inconvenientes la magia de esta técnica? Digo; cada foto será distinta, nunca conseguiremos dos fotografías iguales…
Pues qué maravilla pero, ¿no radica justamente en eso la fotografía, en crear imágenes?
|