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Inyección de tinta
Desde mi punto de vista, las impresoras de inyección son la mejor opción para el fotógrafo que persigue la máxima calidad por la amplia variedad de soportes disponibles, larga duración y excelentes resultados.
Pero antes de meternos en faena y desgranar las claves de una correcta impresión, es importante hablar de la impresora en sí misma. Como fotógrafo acostumbrado a la calidad de un buen positivo en papel baritado, hay una serie de condiciones irrenunciables y que debemos exigir de nuestra impresora:
1. Ausencia de trama Es muy común en la mayoría de impresoras del mercado que las copias, incluso en la máxima resolución, muestren una cierta trama o estructura repetitiva si se observa de cerca. Esto no es admisible para el fotógrafo que pretende obtener resultados de alta calidad.
2. Garantía de conservación Básicamente existen tintas de base acuosa (dye) y tintas pigmentadas (pigmentos minerales encapsulados en resina o en aceite). Las tintas acuosas proporcionan una gama tonal muy amplia pero la duración puede ser muy reducida porque al ser hidrosolubles, las copias se ven enormemente afectadas por cambios de humedad, temperatura y, sobre todo, la acción de la luz UV. Las proclamas de algunas marcas que anuncian papeles de cien años de duración no son sino cantos celestiales o, más claro, publicidad engañosa. La durabilidad de una copia depende sobre todo de las tintas empleadas y en menor medida del papel. Os recomiendo visitéis los tests independientes de referencia de Wilhelm Research Laboratories (www.wilhelm-research.com). Hay alguna excepción a lo comentado de las tintas acuosas. HP consigue una alta durabilidad empleando sus tintas acuosas con ciertos papeles específicos especialmente preparados, lo que limita el uso de otros papeles.
En cuanto a las tintas pigmentadas, tienen una larga durabilidad que, según el papel, puede ser en copias de color de 75 a 150 años. Si la copia es monocroma, estos valores casi se duplican. Por cierto, las copias realizadas con tintas acuosas no se pueden mojar, ¡nos quedamos sin foto!, en cambio las de pigmentos sí.
En cuanto a durabilidad, es interesante saber que una copia R/C dura unos 25 años o que el sobrevalorado Cibachrome dura tan sólo 30 años. Un baritado que esté bien lavado, fijado y virado al selenio dura más de 150 años, y un platinotipo puede llegar a los 500 años.
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