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viernes, 17 de febrero de 2006 |
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El propósito y su buen ajuste son necesarios para convertir las imágenes de un perfil a otro, por ejemplo del perfil de la cámara al del laboratorio, por ello debemos saber lo que tocamos y para que lo hacemos. Los colores que se comparten entre perfiles básicamente no presentan ningún inconveniente, el problema se genera cuando procesamos los matices que se encuentran fuera de gama. Para ello tenemos cuatro ajustes:
Saturación: se recomienda en situaciones que requieren colores saturados.
Absoluto colorimétrico: ajusta los colores de fuera de gama al tono más cercano que se pueda reproducir. El principal problema es que incluye el blanco en su conversión, de manera que si el blanco de la imagen no es igual al del papel producirá un tinte extraño para realizar el ajuste.
Relativo colorimétrico: es muy parecido al sistema anterior y la única diferencia estriba en que asigna el blanco del perfil de origen al blanco del perfil de destino, por lo que posiblemente el blanco sea de la mayor pureza posible basándose en el perfil de destino.
Perceptual: ideal para fotografía ya que se comprimen los colores que se escapan de los valores límite para adaptarse al perfil deseado, ofreciendo así una mejor representación de los colores.
El resto de ajustes de color se indican en el gráfico de la derecha.
En primer lugar tenemos los espacios de trabajo donde se indican los perfiles disponibles para cada modo de color, es decir, los colores que tenemos para trabajar. Utilizando los perfiles adecuados siempre sabremos cuales son los límites de nuestra paleta y los colores disponibles.
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