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lunes, 06 de marzo de 2006 |
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Al día siguiente nos levantamos temprano porque el programa era apretado, queríamos ir a Calatañazor, pueblo medieval en el que todavía quedan en pie casas de la época y donde Orson Welles filmó “¿por quién doblan las campanas?”: la Fuentona de Muriel y el Sabinar eran otros de nuestros destinos. La luz no era la mejor para realizar fotos en color pero las ganas de registrar imágenes de un pueblo tan carismático nos motivaba lo suficiente.
Reservamos una mesa y después nos dirigimos al Sabinar, reserva de árboles milenarios. Para aquel entonces ya empezábamos a pelearnos por esta magnífica cámara, tanto su versatilidad de óptica como su estabilizador nos permitió trabajar con toda soltura. Por la tarde, después de comer nos dirigimos a Muriel para visitar La Fuentona. La luz a esa hora era ya un poco pobre pero seguíamos trabajando a pulso pues teníamos ganas de ver los resultados. Aquella noche cenamos en la casa rural que teníamos alquilada y a Manolo le faltó tiempo para descargar las imágenes que habíamos capturado en su portátil y así poder analizar los resultados, pues todos nos sentíamos algo responsables de su funcionamiento. En honor a la verdad nos quedamos de piedra; por más que ampliábamos las imágenes, éstas mantenían una total nitidez. La incertidumbre estaba servida, ¿quién sería el encargado de utilizarla mañana? Se trataba del día estrella, nos dirigíamos al Cañón de Río Lobos.
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