|
lunes, 06 de marzo de 2006 |
|
Página 7 de 10
El día amaneció horroroso, de todas maneras no nos podíamos quejar ya que venían anunciando lluvia toda la semana y hasta ahora el tiempo nos había respetado. Nos dirigimos hacia nuestro destino un poco contrariados pero con la esperanza de que cambiara el panorama ya que por estas latitudes no es de extrañar que lo haga incluso más de una vez al día y cuando empezamos la ascensión nos avisaron que no era el día más apropiado, pero no disponíamos de otro. Una vez allí no paraba de llover, por lo que decidimos refugiarnos bajo unas enormes piedras como si de cuevas se tratara y ante la imposibilidad de movernos decidimos comer y mientras esperar mejor suerte. Durante ese espacio de tiempo pudimos salir en algunas ocasiones y recorrer parte del entorno pero cada vez había menos luz y las posibilidades de trabajar se iban agotando. Realizamos algunas tomas, incluso desde nuestro improvisado refugio y cuando empezó a anochecer emprendimos el regreso. Se trataba del primer día que no habíamos tenido ocasión de disfrutar.
 
Aquella noche cenamos en la casa y Juanjo nos dijo que tenían que adelantar su regreso un día pues le había salido un compromiso fotográfico en Almería y no podía eludirlo, por lo que el día siguiente se trataba del último que íbamos a estar el grupo al completo. Manolo, que es un gran aficionado a la ornitología, nos adelantó que a la mañana siguiente pensaba madrugar y dirigirse al cañón para aprovechar las primeras luces y realizar algunas fotos de los buitres y que luego regresaría para reemprender el programa que teníamos establecido y así fue.
|