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miércoles, 08 de marzo de 2006 |
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Son ideales para trabajar en espacios reducidos,
interiores, etc. maximizando los primeros planos y minimizando al mismo
tiempo todo aquello que se encuentra en los planos posteriores. Las
características de su corta focal permiten trabajar a pulso a
velocidades muy bajas sin riesgo alguno de que las tomas queden movidas
y los enfoques son rapidísimos, prácticamente instantáneos, gracias a
su gran profundidad de campo. Si no se pierde la horizontalidad en los
encuadres aparecen imágenes muy amplias de espacios relativamente
pequeños.

Salvo que no se quiera conseguir un efecto especial hay
que procurar trabajar con el sol completamente a las espaldas ya que su
gran cobertura hace que la polarización natural de la luz genere
superficies poco homogéneas en los cielos.
Se debe tener mucho cuidado a la hora de encuadrar para
evitar que no aparezcan en la toma objetos no deseados, como patas de
trípode e incluso las propias manos o pies del fotógrafo. Cualquier
movimiento o desviación respecto al encuadre original es capaz de crear
una imagen muy diferente a la anterior, por lo que es muy importante
asegurarse de la elección deseada antes de disparar.
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