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jueves, 16 de marzo de 2006 |
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EL CAPÍTULO:
Como hemos visto, crear un reportaje es narrar. Existe una documentación de hechos que obedecen a realidades muy ritualizadas y eso es lo que nos pasa al contar una boda. Fotografiamos pequeños capítulos llenos de pequeñas anécdotas: el vestido de la novia, la ceremonia, la fiesta... y las fotos serán buscadas por nuestros observadores de esa misma manera. Nuestra labor podría ser facilitarles ese proceso. Estructurar compositivamente portadas para cada uno de esos capítulos nos permitirá facilitar la lectura y homenajear a nuestros clientes. Y eso merece una pequeña reflexión. En nuestro caso hemos optado por los siguientes principios: dotar al momento de la casa y el vestido de novia de una dimensión importante y preparar un modelo de doble página horizontal (más narrativo, mejor que el vertical para contar historias). Para ello partimos de un detalle (flor) y hemos planteado un contrapunto: la imagen más dura de la chica que podíamos encontrar en la toma. Así nunca llegaremos a endurecer la escena, pero sí dar mucha personalidad a la novia. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, elegir una imagen pequeña y darle mucho aire es la mejor manera de darle protagonismo (más que utilizar una imagen completa de todo el formato de publicación).
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