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Figura 3
Fijémonos cuando añadimos otro punto en el gráfico.Las fuerza visuales que circulan cada punto crean una fuerza de atracción visual siguiendo la línea más corta. Esta tensión tiende a agrupar ambos elementos creando una dirección dinámica que dirige nuestra vista hacia uno y otro punto. Este curioso fenómeno da lugar al siguiente elemento fundamental, la línea (Figura 3), un elemento de naturaleza contraria al punto en muchos sentidos, aporta a la composición un factor dinámico, define direccionalmente, crea tensión en el espacio, además nos permite diferenciar distintos volúmenes. Es uno de los elementos gráficos más utilizados que aporta acción, dirección, movimientos, estabilidad,... En posición horizontal ofrece sensaciones de estabilidad mientras que en posición vertical sus transmisiones son más activas.
Sin embargo, otra variante es la oblicua que aporta tensión e inseguridad. La línea curva ofrece otra serie de estímulos relacionados con la suavidad, dinamismo, protección.
- Hablamos de contorno cuando el trazo de una línea se une en un mismo punto y son tres los que consideramos básicos:
- El círculo que tiene un gran valor simbólico, sobre todo en su centro, y su razón está relacionada con la protección, inestabilidad, totalidad, infinitud, calidez, dinamismo.
- El rectángulo, de naturaleza más estable, especialmente si lo disponemos de modo horizontal, aporta seguridad, incluso honradez y honestidad, si se trata de un cuadrado, seriedad, gravedad. No es una forma dinámica excepto si se apoya en su vértice.
- El triangulo equilátero lleva implícita la idea de dirección, es una figura estable con tres puntos de apoyo, uno en cada vértice, aunque no tan estático como el cuadrado, tiene un fuerte sentido de direccionalidad cuando se apoya sobre su base. Se le asocian significados de acción, conflicto y tensión. Por último, y no menos importante, tiene un carácter neutral frente al masculino-femenino del cuadrado-círculo.
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