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Editar en digital: Identidad |
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jueves, 14 de diciembre de 2006 |
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En segundo lugar, una boda amplia de Barcelona con la que hemos ido trabajando en los últimos números. Es una celebración más institucionalizada quizás que la anterior, con más invitados y ambientes más amplios, y aspectos más clásicos de planteamiento.
Iniciaremos el proceso descrito observando qué tipo de fotos tenemos, cómo ha sido el acercamiento del fotógrafo, qué cara de los protagonistas quería dar. En el primer caso tenemos una cierta cantidad de planos-detalle y una presencia importante de colores empastados con fuerte saturación. Con respecto al tratamiento del personaje, encontramos una búsqueda importante de la complicidad personal con la novia. Con estos elementos, entre otras opciones, nos decantaremos por el empleo de colores fuertes que enfaticen el color y el carácter de las relaciones. Buscaremos de entre todas nuestras opciones las que más nos ayuden teniendo en cuenta que se tiene que mantener la calidez del eje fotógrafa-novia y reforzar los detalles blancos y rojos de las escenas. Para esto vamos a elegir un rojo intenso que funcione como base de la construcción y como tipografía optaremos por la Marydale, con un carácter de trazo a mano alzada que reforzará la humanización global del reportaje.
En el segundo caso buscaremos una postura mucho más institucional. Lo que tenemos en este ejemplo es una boda con fuerte presencia de terceros (familiares de los protagonistas) y un gran cuidado de los espacios contratados. Para este caso vamos a emplear fondos más neutros que casen con los múltiples agentes retratados y que respete la toma de la escena. En lugar de fuertes manchas planas de color saturado buscaremos degradados en gris y una tipo cursiva no demasiado clásica, pero desde luego nada estridente: la Alison.
Las piezas que desarrollaremos será una portada, un interior de categoría y una foto a doble página. En el caso de la boda italiana optaremos por un formato vertical que recuerda a formato cómic. Nos ayudaremos de elementos gráficos como flechas y haremos una distribución menos estándar de los textos. En el segundo caso, el formato será horizontal para dar un mínimo contrapunto al aspecto serio que adquiera con el gris. De esta manera, podremos jugar en mayor medida con panorámicas extremas que hagan que el proyecto no caiga en una seriedad excesiva.
Crear la identidad es el punto máximo de desarrollo de una obra de edición gráfica. El punto final de nuestro trabajo de “diseñadores”. Dotar a un reportaje del entorno de lectura adecuado es lo que marcará la diferencia entre unas fotos sueltas y un reportaje revestido de valor.
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