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miércoles, 17 de enero de 2007 |
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| En mi trabajo fotográfico parto de algunas premisas que intento mantener constantemente, tales como la composición desde la cámara y la no intervención sobre los objetos. Este estado de alerta en la búsqueda me ayuda a mantener un ejercicio de observación y reflexión constante, con ello no quiero decir que descarte la posibilidad de que algún día pueda utilizar toda la potencia creativa del medio digital para obtener mi propia imagen. El reencuadre, la rectificación del paralelaje, los ajustes de contraste y alguna herramienta más son los medios que utilizo para corregir mis fotografías.La captura digital supone la ventaja de la inmediatez y del control de la toma hasta el último paso y por ello una liberación técnica en beneficio de una mayor capacidad expresiva.De este trabajo puedo decir que el objeto es sólo una justificación para la toma. El diálogo creado por las formas geométricas, las texturas y el juego de las luces con las sombras en relación con el plano es mi referente. La búsqueda del mayor contraste hasta la pérdida de detalles en las sombras me ayuda a descontextualizar el objeto y así crear un nuevo universo.Desde la percepción y la abstracción y fraccionando esa realidad sitúo lo construido por la mano del hombre en un nuevo plano.Este trabajo, muy personal, surge de la necesidad de contar un mundo interior de sensaciones creadas a partir de la observación con la intención de sugerir nuevas formas desde mi punto de vista.Aparentemente la abstracción y la fotografía parecen estar en contradicción por el papel que la sociedad le ha asignado. Cuando estamos ante la obra de un artista de otras disciplinas (pintura, dibujo, escultura) y observamos su trabajo abstracto, nuestro comportamiento es diferente al que mantenemos delante de un trabajo fotográfico. En éste siempre tratamos de descubrir de forma automática el objeto fotografiado porque sabemos de la existencia de la imagen por la luz que éste proyecta sobre la cámara. Esta relación imagen-espectador crea cierta complicidad que la enriquece aún más ya que cada uno la puede interpretar de una manera distinta. Francisco Ojeda |
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