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Su cuerpo es cómodo de empuñar, a pesar de que por sus aspecto algo
anguloso pueda parecer lo contrario, se acomoda perfectamente a la mano
y el tacto suave de la goma que recubre las zonas de contacto es
bastante agradable. La construcción del cuerpo es realmente de primera,
con una estructura de aleación de magnesio que le confiere robustez y
ligereza al mismo tiempo. Todos los detalles están muy cuidados y
cuando uno sostiene una DMC-L1 en las manos percibe la sensación de
'cámara fiable para todo uso' que sus diseñadores han querido darle. La
mayoría de los controles se encuentran bastante a mano para un cómodo
uso (aunque realmente debemos reconocer que en varias ocasiones durante
la manipulación normal de la cámara cambiamos accidentalmente de modo
de exposición y de modo de disparo, debido a la colocación de dichos
controles muy cerca del borde y que el tacto de los mismos se hace un
poco suave), una vez más muy al estilo de una SLR tradicional podemos
controlar la exposición mediante un anillo de control de apertura de
diafragma situado en la base del objetivo y un selector de velocidad en
la parte superior, alrededor del disparador, como en una cámara 'de
toda la vida', pero con la ventaja añadida de la exhaustiva información
que nos brinda mediante el panel LCD posterior, donde podemos encontrar
todo y un poco más sobre la exposición: El modo de exposición, el modo
de 'película', el balance de blancos, la sensibilidad ISO, el modo de
flash activo, el estado de la batería, la apertura del diafragma, la
velocidad del obturador, la zona de AF, el modo de medición, un dial de
compensación de exposición, con o sin flash, la cantidad de fotos que
nos caben en la tarjeta, tamaño de imagen, compresión, modo del
estabilizador óptico (OIS), temporizador.... en fin, prácticamente toda
la información operativa de la cámara a un golpe de vista. Estaría por
ver cuanto penaliza la duración de la batería el mantener toda esta
información visible en el LCD de 2,5”, aunque la sensación que tuvimos
mientras la probamos fue que no penaliza en exceso la duración de la
batería y sin embargo, cuando nos acostumbramos a tener toda esta
información tan a mano, no pudimos renunciar a ella.
Esta fotografía permite comprobar la estabilidad óptica de la cámara.
Los caballos al galope se pueden apreciar con nitidez
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