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Los resultados en las tomas en exteriores son excelentes, obteniendo imágenes saturadas y bien expuestas, sin ninguna aberración cromática perceptible.
Para disparos nocturnos, la T1 dispone de varios programas como el de toma nocturna, retrato nocturno y el de fuegos artificiales. En disparos nocturnos interiores es donde principalmente se pagan los efectos de la miniaturización: el alcance del flash es muy limitado, haciendo imposible prácticamente cualquier toma que requiera de flash incluso en habitaciones pequeñas. Además, su ubicación tan cercana a la óptica hace que, aún usando el modo de reducción de ojos rojos, se obtengan ojos rojos en prácticamente todas las tomas.

La cámara está equipada también con una lámpara ayuda al auto enfoque que se activa automáticamente cuando es necesario y consigue que el autofoco sea bastante aceptable en condiciones luminosas difíciles.
Otra de sus virtudes es la captura de video a 30 fps, capturando películas con audio a 640x480, lo cual la hace sumamente versátil para reuniones familiares y vacaciones. El único problema es que a un ritmo aproximado de 1 Mb por segundo, hay que ir armado con una buena carga de Memory Sticks Duo.
Como conclusión, se puede decir que si lo que uno busca es una cámara para llevar en el bolsillo para hacer fotos exteriores donde no sea necesario el uso de flash, por ejemplo en viajes, que obtenga unas imágenes de 5 megapíxeles de excelente calidad, sea rápida y versatil, pese poco y sea muy atractiva, la DCS T1 es una opción ideal.
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